Colgar adornos de muérdago en puertas y ventanas durante la Navidad es una práctica muy extendida entre los norteamericanos. Posteriormente, se ha extendido alrededor de Europa. Según la creencia popular, si una mujer recibe un beso bajo el muérdago en Nochebuena, encontrará el amor verdadero. Si se trata de una pareja, su unión será bendecida con una descendencia numerosa.
Una historia escandinava ilustra el origen de esta superstición. Frigga, diosa del amor y la belleza dentro de la mitología nórdica, tuvo un sueño en que aparecía su hijo Balder, dios de la primavera, muerto. Asustada, Frigga recorrió la tierra e hizo prometer a los cuatro elementos que no dañarían al dios de la primavera. Sin embargo, nadie se acercó a advertir almuérdago, pues su aspecto era inofensivo. Balder murió por la herida de una lanza con punta de muérdago. El mundo palideció con la llegada de un prematuro invierno. Los dioses decidieron resucitarle y se decretó que, de ese día en adelante, las parejas debían besarse al pasar bajo el muérdago para celebrar el amor por la tierra.

















